Georges Lemaître fue un sacerdote y físico belga que, en 1927, propuso una de las ideas más revolucionarias de la historia de la ciencia: el universo no era estático, como muchos pensaban, sino que estaba en expansión. Inspirado en las ecuaciones de la relatividad general de Albert Einstein, Lemaître planteó lo que llamó la “hipótesis del átomo primitivo”: toda la materia y energía del cosmos debieron estar concentradas en un punto extremadamente denso y caliente que dio origen a la expansión cósmica. Esta idea es lo que más tarde conoceríamos como la teoría del Big Bang.
Es importante aclarar que Lemaître no utilizó la expresión “Big Bang”. Ese término apareció en 1949, acuñado por el astrónomo británico Fred Hoyle durante una transmisión radial, y lo hizo de forma irónica, pues él mismo era defensor de una teoría distinta, la del “estado estacionario”. Sin embargo, el nombre terminó popularizándose y quedó asociado para siempre a la explicación científica del origen del universo.
Antes de Lemaître, el matemático ruso Aleksandr Friedmann había demostrado en 1922, a través de las ecuaciones de Einstein, que un universo en expansión era posible matemáticamente. Pero fue Lemaître quien dio el paso crucial: vinculó la teoría con la observación astronómica, interpretando el corrimiento al rojo de las galaxias como evidencia de esa expansión. Décadas después, las observaciones de Edwin Hubble y, más tarde, el descubrimiento de la radiación cósmica de fondo, confirmaron la validez de este modelo.
Fuente:locosXastrociencia